top of page

Somos la historia que nos contamo


Somos storytellers.

No solo cuando escribimos.

No solo cuando hablamos en público.

Sino todos los días, en silencio.


Tenemos muchas respuestas para lo que nos pasa. Especialmente para lo que nos pasa mal.

Cuando algo no sale… tenemos explicación.

Cuando fracasamos… tenemos argumento.

Cuando nos equivocamos… tenemos contexto.


Y esas explicaciones, muchas veces, son excusas elegantes.


Las excusas son historias que nos justifican.

Historias que nos alejan del problema.

Historias que nos hacen inocentes frente a lo que nos pasa.

Historias que nos vuelven víctimas.


Y donde ponemos el foco, ponemos la energía.

Nos enfocamos en la zona de preocupación: lo que hiciemos, lo que no hicimos, lo que no fue justo, lo que no salió.

Y dejamos de ver la zona donde sí tenemos control.


Cuando estamos atrapados en la historia emocional —en el self-talk que repite “no puedo”, “no depende de mí”, “no es el momento”— no cambiamos.

No porque no podamos.

Sino porque la historia nos mantiene ahí.


Pero también somos capaces de contar otra historia.

Si traigo a mi memoria un momento donde estuve en mi mejor versión…cuando fui resolutivo, libre, creativo, efectivo, sereno, contento…y revivo esa historia:

¿Qué veo?¿Es fantasía o es una realidad que ya viví?¿Cuánta certeza siento de mi capacidad?¿Soy capaz de volver a hacerlo?¿Qué necesito hoy para eso?¿Qué me falta realmente?


Cuando me conecto con mis estados más bajos, ¿a dónde me llevan?¿Qué soy capaz de lograr desde ahí?¿Cuán incierto me siento de mí mismo?¿En qué me estoy enfocando?¿Mis excusas son válidas… o solo mentales?


Aquí entra la ontología humana.

No es solo pensamiento positivo.

Es observar:

  • ¿En qué emoción estoy viviendo?

  • ¿Qué conversación interna estoy sosteniendo?

  • ¿Cómo estoy usando mi cuerpo?

  • ¿Cómo me paro?

  • ¿Dónde está mi mirada?

  • ¿Cómo respiro?


Esto es práctica, desarrollo, como ir al ginmasio, donde entremanos el musculo de la mente, de la voluntad, la resiliencia y la recursividad personal.


Porque el cuerpo sostiene la emoción.

La emoción sostiene la historia.

Y la historia sostiene la acción.


Y si quiero cambiar la acción… tengo que intervenir la historia.


Certeza no es seguridad.

La seguridad busca eliminar la incertidumbre.

La certeza aprende a vivir dentro de ella.

Y cuando aprendo a habitar la incertidumbre sin colapsar, ahí aparece mi verdadera seguridad.


"Somos la historia que nos contamos".


La pregunta es:

¿En que historia estoy habitando más?, ¿en el trabajo?, ¿en mi vida personasl y familiar?, ¿en mis relaciones de pareja, padre/madre, amigo?

¿La historia te empodera o te reduce?


Diego Román L.

Coach, Facilitador de Liderazgo

Fundador de Influenser

"El éxito está en ti, lidérate."

 
 
 

Comentarios


gota blanca-01.png

All content © Influenser, 2020. All rights reserved.

  • Instagram
  • Facebook
  • LinkedIn - Gris Círculo
bottom of page